1. El texto siguiente es un publirreportaje sobre la bombonería madrileña La Pajarita publicado en Condé Nast Traveler.
La Pajarita, la joya dulce más preciada (y centenaria) de Madrid
Fueron los pioneros en crear los ahora icónicos caramelos de violetas, el perfecto ‘souvenir’ madrileño que nunca pasa de moda.
POR PAULA MÓVIL
9 de diciembre de 2021
Según cuentan los propietarios de la bombonería La Pajarita, parece ser que los dulces y nuestros recuerdos siempre han estado unidos. “Por poner un ejemplo de cómo nuestros dulces llevan de viaje a nuestros clientes a su pasado más dulce: Tenemos un jefe de mantenimiento que lleva trabajando con nosotros desde hace un año. ¿Sabes qué nos dijo cuando probó nuestros caramelos? ‘Mi tía abuela Cristina’. Fue lo primero que le vino a la mente, el sabor lo llevó a conectar con sus recuerdos porque trabajamos con los mismos sabores con los que hemos trabajado siempre”.
La Pajarita y sus caramelos de violeta, así como sus pajaritas de chocolate, son historia viva de Madrid. Una que ahora va por su sexta generación —con Rocío Aznárez y su marido Carlos Lemus continuando actualmente el negocio— y cuyo entrañable local sigue intacto en el barrio de Salamanca de Madrid, justo a la vera de la Biblioteca Nacional.
“Mi padre estuvo al frente del negocio a la vez que mis abuelos. Mi abuelo a la edad de 89 años decidió alejarse de La Pajarita pero Carlos y yo le cogimos el relevo cuando decidió jubilarse porque esto no puede morir, es una insignia de Madrid”. Su abuelo dejó atrás un negocio próspero pero que no tuvo más remedio que alinearse con la tecnología para poder seguir adelante. “Tuvimos que empezar de cero. El negocio siempre ha ido maravillosamente pero mi abuelo, a sus 89 años, lo tenía todo en papel. Ni un ordenador, estaba todo en su cabeza”, recuerda Aznárez con nostalgia. “Tuvimos que digitalizar las cajas que se hacían a la antigua, contratar a un ilustrador para que vectorizara el logo y poder imprimirlas. Lo que hicimos fue pasar un negocio de los años 50 a la modernidad”, explica de un negocio que empezó hace 170 años y con un nombre adjudicado por Unamuno*.
Han pasado muchos años pero poco ha cambiado desde que hicieron su primer caramelo de forma artesanal y con mucha ilusión. “Hemos expandido producción desde entonces pero todo sigue siendo tradicional. La única diferencia es que, en vez de hervir las mezclas con carbón, ahora lo hacemos todo de forma eléctrica”, describe Aznárez. “Eso y que las manivelas de las máquinas antes eran manuales, a músculo, y ahora son mecánicas… las mismas máquinas, pero mecánicas”, añade Lemus. Mientras tanto, las recetas siguen siendo las originales. “Nuestras esencias son únicas, en eso no vamos a abaratar nunca. Son naturales, las de siempre… y eso significa que son muy caras y exclusivas”, relatan con sinceridad. Las maestras caramelera y chocolatera son alumnas de los maestros que dedicaron toda una vida a La Pajarita, por lo que todo se queda en casa. “Sí te diré que lo único que habrá cambiado son los tamaños. A principios de siglo XX, por ejemplo, los bombones eran como una pelota de tenis. Ahora ya no, a la gente le gustan más pequeños, para probar muchos y poco”.
¿Y cuáles son las creaciones favoritas de la nueva generación? “Las mías son las trufas… bueno no, el marrón glacé, hecho como se hacía hace casi dos siglos, confitando las castañas. De hecho, mira (dice indicando a una caja fuerte pequeñita en lo más alto de la habitación) allí está la receta: Mi abuelo no la soltó hasta que le falló la mano, hasta que físicamente no podía resguardarla dejó que nadie viera la receta”, cuenta Aznárez. La Pajarita actualmente es el proveedor oficial de las Cortes Generales y endulza las sesiones de otras instituciones, como el Consejo de Estado, el Poder Judicial e incluso el Hotel Mandarin Oriental Ritz.
“Pero lo mejor de nuestro negocio es la clientela, que siempre ha sido muy fiel”. Tanto que aún escuchan historias de nietos que recuerdan con nostalgia las visitas que hacían con sus abuelos. “Antes era el típico souvenir de Madrid”, nos cuentan. Y sinceramente, esperamos que lo vuelvan a hacer. Porque, si algo logra este negocio, es regalarnos un billete de ida y vuelta a nuestros recuerdos de infancia y a sabores que han ido desapareciendo del mapa. Sabores que, se merecen, sin duda, volver a ser recordados y saboreados con una sonrisa. ¡Larga vida a La Pajarita!
* Unamuno: escritor y filósofo español perteneciente a la generación del 98
Pregunta de orientación: ¿Cómo consiguen el texto y las imágenes transmitir las nociones de tradición y continuidad?
