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Español A: Lengua y Literatura NM

Prueba 1 Mayo 2025 TZ2

Práctica de análisis guiado con texto de estímulo y una propuesta de respuesta desarrollada.

Prueba 11 h 15 m
2preguntas

Estudio de caso

Instrucciones

Escriba un análisis guiado del texto 1 o del texto 2. Utilice la pregunta de orientación del papel o proponga un aspecto técnico o formal del texto para centrar su análisis. Puntuación máxima: 20.

  • Texto 1: Anuncio institucional (campaña del gobierno de Colombia).
  • Texto 2: Artículo de opinión del diario Europa Sur («La plaga de los patinetes», Alberto Rodríguez, 10 de diciembre de 2022).

Preguntas y soluciones

Pregunta 1
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Texto 1
Este anuncio formó parte de una campaña del gobierno de Colombia.
Escriba un análisis guiado del anuncio. Puede centrar su análisis en cómo la imagen, el texto y el diseño construyen el mensaje persuasivo.

Texto fuente 1

Transcripción local desde las páginas 3, 4 del paper fuente; se omiten cabeceras, pies y avisos legales del PDF.

Escriba un análisis guiado de uno de los textos siguientes. 1. Este anuncio formó parte de una campaña del gobierno de Colombia. Eliminado por motivos relacionados con los derechos de autor Eliminado por motivos relacionados con los derechos de autor

Tesis: El anuncio institucional de turismo integra lenguaje visual y verbal para vincular la identidad de Colombia con el realismo mágico, generando un tono admirativo y onírico que persuade a descubrir un paisaje tan bello que parece irreal, pero accesible.

Construcción visual del asombro: La paleta dominante de azules (cielo y mar) y blancos (nubes, espuma, arena) sugiere limpieza, amplitud y luminosidad; proyecta serenidad y, a la vez, grandiosidad. La irradiación del sol refuerza un clima de revelación y maravilla. Una diagonal de composición conduce la mirada desde lo alto (ámbito celeste, lo mágico) hacia la zona terrestre y humana (lo real), guiando un recorrido visual que materializa el oxímoron «realismo mágico».

Metatextualidad y fusión arte-naturaleza: El pincel que parece «pintar» el paisaje hace explícita la idea: el lugar es tan extraordinario que parece obra de un artista. La gota de pintura cayendo al mar añade dinamismo (algo está ocurriendo ahora) y sugiere la multiplicidad cromática del Caribe colombiano; connota también que la magia se vierte en la realidad del destino.

Diálogo entre naturaleza y cultura: La presencia distante de un resort integra confort humano y entorno natural: no se trata solo de contemplar un paraíso remoto, sino de habitarlo con servicios. La imagen de una pareja —él activo en el agua; ella en reposo mirando al espectador— ofrece dos modos de «sumergirse» en la experiencia y, mediante la mirada directa, interpela al público.

Lema, texto y marco tipográfico: El eslogan «Colombia es Realismo Mágico» condensa la promesa: un país cuya belleza parece de ensueño. La diagramación enmarca el mensaje con titulares superior e inferior, jugando con contrastes (blanco/negro) para captar atención y cerrar el círculo argumentativo: del asombro inicial a la invitación práctica.

Persuasión explícita: En la franja inferior, una pregunta retórica invita a «sumergirse» en ese paraíso; refuerza el llamado a la acción y desplaza al lector desde la contemplación hacia la decisión. El logotipo turístico con las letras «CO» multicolor sintetiza diversidad cultural y natural, repitiendo el nombre del país y anclando la marca. Los enlaces y códigos de acceso (sitio web, redes, QR) son las «puertas» que convierten la fantasía en un plan de viaje concreto.

Efecto global: El anuncio orquesta tono admirativo y soñador con recursos gráficos y verbales que guían la mirada de lo «celestial» a lo «terrenal», traduciendo la magia en itinerario. El resultado es una persuasión emocional (asombro, deseo) y funcional (canales de información) que posiciona a Colombia como destino único: un paraíso «mágico» que se puede vivir de verdad.

Pregunta 2
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Texto 2
Artículo de opinión: «La plaga de los patinetes», Alberto Rodríguez, Europa Sur (10 de diciembre de 2022).

Debo admitir que al principio la imagen me hizo gracia […] cuando los vi a lo lejos. Cuatro chavales circulaban en otros tantos patinetes eléctricos […] Iban en dirección al centro […] a pesar de que esa zona tiene carril bici.

Los cuatro vestían su riguroso chándal negro […] no llevaban casco y ni una puñetera luz […]. De repente, uno de ellos comenzó a lanzar patadas a otro […] Conté al menos seis patadas voladoras en una suerte de versión cani de las cuádrigas de Ben-Hur mientras los otros dos jaleaban la contienda.

Evidentemente, al alcanzarles me pasé al carril izquierdo, les pité […] pensando en algún conductor despistado que se los pudiera llevar por delante […].

Está claro que con las inminentes navidades la cosa va a ir a peor. Los patinetes eléctricos serán de nuevo uno de los regalos más recurrentes y otra legión se sumará a la jungla de la ciudad. Como si no hubiera ya bastantes idiotas que circulan a toda marcha por zonas peatonales […] o cuando se lanzan al asfalto saltándose semáforos […].

Las autoridades deben poner coto ya y empezar a intervenir estos artefactos del demonio a los infractores […]. Alguna vez que otra los he visto pasar con total impunidad por zonas peatonales, incluso por delante de algún policía […].

¿Imaginan hoy en día a un conductor de moto sin casco o a alguien en coche sin el cinturón? […] Ha costado mucho esfuerzo —también muchas habitaciones de hospital y salas de tanatorio— concienciar a la sociedad […] Estamos a tiempo.

Pregunta de orientación: ¿Cómo y con qué efecto se utiliza el tono en el texto?

Texto fuente 2

Transcripción local desde las páginas 5, 6 del paper fuente; se omiten cabeceras, pies y avisos legales del PDF.

2. El siguiente artículo de opinión está sacado de la versión digital del diario español Europa Sur. ARTÍCULOS La plaga de los patinetes ALBERTO RODRÍGUEZ 10 de diciembre 2022 Debo admitir que al principio la imagen me hizo gracia pero la cosa, en el fondo, tenía bastante poca. Venía conduciendo por la avenida Juan Pérez de Arriete de Algeciras bajo algo de llovizna, un rato después de haber caído la tarde, cuando los vi a lo lejos. Cuatro chavales circulaban en otros tantos patinetes eléctricos unos cuantos metros más adelante. Iban en dirección al centro 5 por el carril derecho de la calzada a pesar de que esa zona tiene carril bici.

Los cuatro vestían su riguroso chándal negro, riñoneras, gorras negras y, por descontado, no llevaban casco y ni una puñetera luz para señalizarse. De repente, uno de ellos comenzó a lanzar patadas a otro con la intención de tirarle al suelo. No una ni dos por hacer la gracieta. Conté al menos seis patadas voladoras en una suerte de versión cani 1 de las cuádrigas de Ben-Hur 2 10 mientras los otros dos jaleaban la contienda. Evidentemente, al alcanzarles me pasé al carril izquierdo, les pité y les hice un gesto como que ya tenían edad para ir haciendo tonterías por la calle.

Más que nada pensando en algún conductor despistado que se los pudiera llevar por delante que en el Betadine3 que pudieran necesitar si se daban de bruces contra el asfalto. 15 Está claro que con las inminentes navidades la cosa va a ir a peor. Los patinetes eléctricos serán de nuevo uno de los regalos más recurrentes y otra legión se sumará a la jungla de la ciudad. Como si no hubiera ya bastantes idiotas que circulan a toda marcha por zonas peatonales como si tal cosa.

O como si llevaran una especie de armadura cuando se lanzan al asfalto saltándose semáforos, sin mirar en los cruces y otras tantas locuras y demostraciones de poco aprecio por la 20 vida (propia). Las autoridades deben poner coto ya y empezar a intervenir estos artefactos del demonio a los infractores si no queremos tener una desgracia en nuestras calles. O al menos ponerse serios con el tema de las multas ya que vamos para atrás. Alguna vez que otra los he visto pasar con total impunidad por zonas peatonales, incluso por delante de algún policía sin que el agente haya 25 hecho siquiera el ademán de levantar la vista.

¿Imaginan hoy en día a un conductor de moto sin casco o a alguien en coche sin el cinturón? Ha costado mucho esfuerzo —también muchas habitaciones de hospital y salas de tanatorio— concienciar a la sociedad de la importancia de protegerse al volante como para volver de nuevo a la casilla de salida. Estamos a tiempo.

1 cani: asociado a una tribu urbana, el término se utiliza de manera despectiva para referirse a todo lo que nos transmita esa sensación de algo vulgar 2 cuádrigas de Ben-Hur: Ben-Hur (Wyler, 1959) es una película estadounidense épica de romanos cuya escena más famosa es una trepidante carrera de cuádrigas (carros tirados por cuatro caballos) entre el protagonista, Judá Ben-Hur, y otros rivales 3 Betadine: marca muy conocida de povidona yodada, que se utiliza como antiséptico para limpiar y desinfectar heridas – ¿Cómo y con qué efecto se utiliza el tono en el texto?

Tesis: El artículo modula el tono desde la ironía inicial hasta la indignación y, finalmente, la apelación esperanzadora, con el fin de persuadir al lector de la necesidad de frenar el uso irresponsable de patinetes eléctricos y reforzar la urgencia de medidas regulatorias.

Inicio irónico y satírico: El autor abre con una anécdota en primera persona («Debo admitir que al principio la imagen me hizo gracia») que rebaja momentáneamente la gravedad y capta la atención. La escena de «seis patadas voladoras» y la comparación hiperbólica con «las cuádrigas de Ben-Hur» construyen un humor negro que, por contraste, subraya el absurdo y el peligro.

Léxico coloquial y peyorativo: Voces como «cani», «puñetera», «idiotas» y «artefactos del demonio» intensifican el tono crítico y próximo al habla común. Este registro aproxima al lector (efecto de complicidad y verosimilitud testimonial) y, a la vez, estigmatiza conductas descritas como imprudentes.

Escalada hacia la alarma cívica: El campo semántico refuerza la gravedad: «plaga» (biologicista), «legión» (militar), «jungla» (naturaleza hostil) y «armadura» (guerra) construyen una ciudad concebida como frente de riesgo. La mención a «Betadine», «hospital» y «tanatorio» ancla los efectos concretos de la imprudencia en lesiones y muerte, desplazando el texto del chascarrillo a la preocupación social.

Contraste norma/transgresión: El yo narrador se alinea con ley y prudencia (cambio de carril, aviso con claxon), mientras denuncia la desidia institucional: «incluso por delante de algún policía». El deóntico «Las autoridades deben poner coto» marca un tono imperativo que exige acción y responsabiliza a la administración.

Comparaciones que conciencian: La pregunta retórica «¿Imaginan hoy en día a un conductor de moto sin casco o […] sin el cinturón?» apela a acuerdos ya consolidados; evoca un pasado de «habitaciones de hospital y salas de tanatorio» que sirvió para cimentar normas de seguridad. El efecto es proyectar el mismo consenso normativo sobre los patinetes.

Cierre inclusivo y esperanzador: Tras la indignación, el «Estamos a tiempo» en primera persona del plural reencuadra el tono en clave propositiva y colectiva: es posible corregir si se actúa ahora. La alternancia entre sátira, enfado y esperanza genera urgencia sin caer en el derrotismo.

Efecto global: La progresión tonal guía las emociones del lector —de la risa incómoda a la alarma y, por último, a la acción responsable— para legitimar sanciones y mayor vigilancia. El resultado es una apelación persuasiva a la seguridad y la intervención pública sustentada en experiencia personal, léxico coloquial y dispositivos retóricos (hipérbole, metáforas bélicas/biologicistas y preguntas retóricas).