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Español A: Lengua y Literatura NM

Prueba 1 Mayo 2024 TZ2

Práctica de análisis guiado con texto de estímulo y una propuesta de respuesta desarrollada.

Prueba 11 h 15 min
1preguntas

Estudio de caso

Escriba un análisis guiado de uno de los textos siguientes.

1. El texto siguiente es un publirreportaje sobre la bombonería madrileña La Pajarita publicado en Condé Nast Traveler.

La Pajarita, la joya dulce más preciada (y centenaria) de Madrid

Fueron los pioneros en crear los ahora icónicos caramelos de violetas, el perfecto ‘souvenir’ madrileño que nunca pasa de moda.

POR PAULA MÓVIL
9 de diciembre de 2021

Según cuentan los propietarios de la bombonería La Pajarita, parece ser que los dulces y nuestros recuerdos siempre han estado unidos. “Por poner un ejemplo de cómo nuestros dulces llevan de viaje a nuestros clientes a su pasado más dulce: Tenemos un jefe de mantenimiento que lleva trabajando con nosotros desde hace un año. ¿Sabes qué nos dijo cuando probó nuestros caramelos? ‘Mi tía abuela Cristina’. Fue lo primero que le vino a la mente, el sabor lo llevó a conectar con sus recuerdos porque trabajamos con los mismos sabores con los que hemos trabajado siempre”.

La Pajarita y sus caramelos de violeta, así como sus pajaritas de chocolate, son historia viva de Madrid. Una que ahora va por su sexta generación —con Rocío Aznárez y su marido Carlos Lemus continuando actualmente el negocio— y cuyo entrañable local sigue intacto en el barrio de Salamanca de Madrid, justo a la vera de la Biblioteca Nacional.

“Mi padre estuvo al frente del negocio a la vez que mis abuelos. Mi abuelo a la edad de 89 años decidió alejarse de La Pajarita pero Carlos y yo le cogimos el relevo cuando decidió jubilarse porque esto no puede morir, es una insignia de Madrid”. Su abuelo dejó atrás un negocio próspero pero que no tuvo más remedio que alinearse con la tecnología para poder seguir adelante. “Tuvimos que empezar de cero. El negocio siempre ha ido maravillosamente pero mi abuelo, a sus 89 años, lo tenía todo en papel. Ni un ordenador, estaba todo en su cabeza”, recuerda Aznárez con nostalgia. “Tuvimos que digitalizar las cajas que se hacían a la antigua, contratar a un ilustrador para que vectorizara el logo y poder imprimirlas. Lo que hicimos fue pasar un negocio de los años 50 a la modernidad”, explica de un negocio que empezó hace 170 años y con un nombre adjudicado por Unamuno*.

Han pasado muchos años pero poco ha cambiado desde que hicieron su primer caramelo de forma artesanal y con mucha ilusión. “Hemos expandido producción desde entonces pero todo sigue siendo tradicional. La única diferencia es que, en vez de hervir las mezclas con carbón, ahora lo hacemos todo de forma eléctrica”, describe Aznárez. “Eso y que las manivelas de las máquinas antes eran manuales, a músculo, y ahora son mecánicas… las mismas máquinas, pero mecánicas”, añade Lemus. Mientras tanto, las recetas siguen siendo las originales. “Nuestras esencias son únicas, en eso no vamos a abaratar nunca. Son naturales, las de siempre… y eso significa que son muy caras y exclusivas”, relatan con sinceridad. Las maestras caramelera y chocolatera son alumnas de los maestros que dedicaron toda una vida a La Pajarita, por lo que todo se queda en casa. “Sí te diré que lo único que habrá cambiado son los tamaños. A principios de siglo XX, por ejemplo, los bombones eran como una pelota de tenis. Ahora ya no, a la gente le gustan más pequeños, para probar muchos y poco”.

¿Y cuáles son las creaciones favoritas de la nueva generación? “Las mías son las trufas… bueno no, el marrón glacé, hecho como se hacía hace casi dos siglos, confitando las castañas. De hecho, mira (dice indicando a una caja fuerte pequeñita en lo más alto de la habitación) allí está la receta: Mi abuelo no la soltó hasta que le falló la mano, hasta que físicamente no podía resguardarla dejó que nadie viera la receta”, cuenta Aznárez. La Pajarita actualmente es el proveedor oficial de las Cortes Generales y endulza las sesiones de otras instituciones, como el Consejo de Estado, el Poder Judicial e incluso el Hotel Mandarin Oriental Ritz.

“Pero lo mejor de nuestro negocio es la clientela, que siempre ha sido muy fiel”. Tanto que aún escuchan historias de nietos que recuerdan con nostalgia las visitas que hacían con sus abuelos. “Antes era el típico souvenir de Madrid”, nos cuentan. Y sinceramente, esperamos que lo vuelvan a hacer. Porque, si algo logra este negocio, es regalarnos un billete de ida y vuelta a nuestros recuerdos de infancia y a sabores que han ido desapareciendo del mapa. Sabores que, se merecen, sin duda, volver a ser recordados y saboreados con una sonrisa. ¡Larga vida a La Pajarita!

* Unamuno: escritor y filósofo español perteneciente a la generación del 98

Pregunta de orientación: ¿Cómo consiguen el texto y las imágenes transmitir las nociones de tradición y continuidad?

Preguntas y soluciones

Pregunta 1
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Texto 1 – Publirreportaje. Escriba un análisis guiado centrado en: ¿Cómo consiguen el texto y las imágenes transmitir las nociones de tradición y continuidad?

Texto fuente 1

Transcripción local desde las páginas 3, 4 del paper fuente; se omiten cabeceras, pies y avisos legales del PDF.

Escriba un análisis guiado de uno de los textos siguientes. 1. El texto siguiente es un publireportaje sobre la bombonería madrileña La Pajarita publicado en Condé Nast Traveler. La Pajarita, la joya dulce más preciada (y centenaria) de Madrid Fueron los pioneros en crear los ahora icónicos caramelos de violetas, el perfecto ‘souvenir’ madrileño que nunca pasa de moda. POR PAULA MÓVIL 9 de diciembre de 2021 Según cuentan los propietarios de la bombonería La Pajarita, parece ser que los dulces y nuestros recuerdos siempre han estado unidos.

“Por poner un ejemplo de cómo nuestros dulces llevan de viaje a nuestros clientes a su pasado más dulce: Tenemos un jefe de mantenimiento que lleva trabajando con nosotros desde hace un año. ¿Sabes qué nos dijo cuando probó nuestros caramelos? 5 ‘Mi tía abuela Cristina’. Fue lo primero que le vino a la mente, el sabor lo llevó a conectar con sus recuerdos porque trabajamos con los mismos sabores con los que hemos trabajado siempre”. La Pajarita y sus caramelos de violeta, así como sus pajaritas de chocolate, son historia viva de Madrid.

Una que ahora va por su sexta generación —con Rocío Aznárez y su marido Carlos Lemus continuando actualmente el negocio— y cuyo entrañable local sigue intacto en el barrio de 10 Salamanca de Madrid, justo a la vera de la Biblioteca Nacional. “Mi padre estuvo al frente del negocio a la vez que mis abuelos. Mi abuelo a la edad de 89 años decidió alejarse de La Pajarita pero Carlos y yo le cogimos el relevo cuando decidió jubilarse porque esto no puede morir, es una insignia de Madrid”. Su abuelo dejó atrás un negocio próspero pero que no tuvo más remedio que alinearse con la tecnología para poder seguir adelante.

“Tuvimos 15 que empezar de cero. El negocio siempre ha ido maravillosamente pero mi abuelo, a sus 89 años, lo tenía todo en papel. Ni un ordenador, estaba todo en su cabeza”, recuerda Aznárez con nostalgia. “Tuvimos que digitalizar las cajas que se hacían a la antigua, contratar a un ilustrador para que vectorizara el logo y poder imprimirlas. Lo que hicimos fue pasar un negocio de los años 50 a la modernidad”, explica de un negocio que empezó hace 170 años y con un nombre adjudicado 20 por Unamuno*. Han pasado muchos años pero poco ha cambiado desde que hicieron su primer caramelo de forma artesanal y con mucha ilusión.

“Hemos expandido producción desde entonces pero todo sigue siendo tradicional. La única diferencia es que, en vez de hervir las mezclas con carbón, ahora lo hacemos todo de forma eléctrica”, describe Aznárez. “Eso y que las manivelas de las máquinas 25 antes eran manuales, a músculo, y ahora son mecánicas… las mismas máquinas, pero mecánicas”, añade Lemus. Mientras tanto, las recetas siguen siendo las originales. “Nuestras esencias son únicas, en eso no vamos a abaratar nunca. Son naturales, las de siempre… y eso significa que son muy caras y exclusivas”, relatan con sinceridad.

Las maestras caramelera y chocolatera son alumnas de los maestros que dedicaron toda una vida a La Pajarita, por lo que todo se queda en casa. “Sí 30 te diré que lo único que habrá cambiado son los tamaños. A principios de siglo XX, por ejemplo, los bombones eran como una pelota de tenis. Ahora ya no, a la gente le gustan más pequeños, para probar muchos y poco”. ¿Y cuáles son las creaciones favoritas de la nueva generación? “Las mías son las trufas… bueno no, el marrón glacé, hecho como se hacía hace casi dos siglos, confitando las castañas.

De hecho, 35 mira (dice indicando a una caja fuerte pequeñita en lo más alto de la habitación) allí está la receta: Mi abuelo no la soltó hasta que le falló la mano, hasta que físicamente no podía resguardarla dejó que nadie viera la receta”, cuenta Aznárez. La Pajarita actualmente es el proveedor oficial de las Cortes Generales y endulza las sesiones de otras instituciones, como el Consejo de Estado, el Poder Judicial e incluso el Hotel Mandarin Oriental Ritz. 40 “Pero lo mejor de nuestro negocio es la clientela, que siempre ha sido muy fiel”.

Tanto que aún escuchan historias de nietos que recuerdan con nostalgia las visitas que hacían con sus abuelos. “Antes era el típico souvenir de Madrid”, nos cuentan. Y sinceramente, esperamos que lo vuelvan a hacer. Porque, si algo logra este negocio, es regalarnos un billete de ida y vuelta a nuestros recuerdos de infancia y a sabores que han ido desapareciendo del mapa. Sabores que, se merecen, 45 sin duda, volver a ser recordados y saboreados con una sonrisa.

¡Larga vida a La Pajarita! * Unamuno: escritor y filósofo español perteneciente a la generación del 98 – ¿Cómo consiguen el texto y las imágenes transmitir las nociones de tradición y continuidad?

Enfoque propuesto. El publirreportaje construye la idea de tradición y continuidad mediante una combinación de lenguaje valorativo, testimonios personales, referencias históricas e institucionales, y un conjunto de imágenes que dialogan con el texto para subrayar el paso de generaciones sin pérdida de identidad.

1) Voz, tono y selección léxica. El título con superlativo y metáfora —«la joya dulce más preciada»— otorga estatuto icónico a la bombonería. A lo largo del texto, abundan adjetivos de connotación positiva (por ejemplo, «entrañable», «únicas», «naturales») que sostienen un tono publicitario pero cercano. Los campos semánticos del dulce, el recuerdo y el viaje («billete de ida y vuelta a nuestros recuerdos de infancia») conectan sabor y memoria, asociando consumo y evocación afectiva, lo cual ancla la tradición en la experiencia individual y colectiva.

2) Testimonios y estrategia de autoridad. El recurso a la experiencia personal («Mi tía abuela Cristina») funciona como disparador emocional: la marca se presenta como guardiana de sabores «de siempre». En paralelo, la autoridad institucional («proveedor oficial de las Cortes Generales», «Consejo de Estado», «Poder Judicial») legitima continuidad y prestigio; la tradición no es solo doméstica o nostálgica, sino reconocida públicamente.

3) Tiempo, herencia y modernización controlada. La deixis temporal y la mención de la «sexta generación» subrayan la línea genealógica. La narración del relevo («le cogimos el relevo cuando decidió jubilarse») y la anécdota de la receta guardada en la caja fuerte dramatizan la transmisión del saber. El texto construye un contraste antiguo/moderno: se pasa del carbón a lo eléctrico y de manivelas manuales a mecánicas «las mismas máquinas, pero mecánicas». Esta formulación enfatiza que el cambio es instrumental, sin afectar la esencia (recetas, esencias «naturales», calidad), consolidando la idea de continuidad.

4) Estructura y circularidad temática. El inicio vincula «dulces» y «recuerdos» y el cierre retoma ese eje («billete de ida y vuelta a nuestros recuerdos de infancia»). Esta estructura circular refuerza la permanencia del significado: el texto sale y vuelve al mismo punto, como metáfora de una tradición que regresa y se reencuentra con el presente.

5) Imágenes y diálogo con el texto. Las fotografías —según se aprecia en el material del examen— funcionan como pruebas visuales de lo que el texto declara. a) Una imagen en tonos violetas remite al caramelo emblemático y a la singularidad cromática, asociando identidad visual y memoria gustativa. b) La inclusión de una fotografía antigua en blanco y negro ancla la marca en el pasado y sugiere continuidad familiar; el tratamiento tonal connota «lo antiguo» y dialoga con el léxico de tradición. c) Una fotografía de la pareja que hoy dirige el negocio los muestra activos y afables; la dualidad de vestimenta —más casual en ella y más formal en él— visualiza cercanía y, a la vez, gestión profesional. En conjunto, las imágenes articulan una dualidad pasado/presente: elementos de ayer conviven con la presentación moderna, sin ruptura.

6) Exclusividad y fidelidad como ejes de permanencia. El énfasis en esencias «muy caras y exclusivas» proyecta una continuidad de calidad, mientras que la «clientela muy fiel» construye una comunidad intergeneracional (abuelos, nietos). El souvenir «de Madrid» convierte la tienda en símbolo urbano; la mención a Unamuno y a la Biblioteca Nacional teje la marca con la cultura madrileña, sumando capital simbólico a la longevidad comercial.

Conclusión. El publirreportaje integra recursos lingüísticos (metáforas, superlativos, campos semánticos), una narración del relevo generacional y un set fotográfico con códigos cromáticos y temporales para demostrar que la modernización no cancela la esencia, sino que la preserva. Así, texto e imágenes co-construyen una identidad de tradición en continuidad: lo que cambia es el medio; lo que permanece es el sabor, la memoria y el prestigio.